Iniciaremos una serie de reflexiones basadas en vivencias personales, metáforas, videos, ejercicios, música, películas que te llevaran paso a paso por un sendero en búsqueda de ese tesoro perdido llamado Amor, paz, prosperidad, plenitud, felicidad, éxtasis, realización.
El camino que hoy inicias yo Mercedes Valencia Quintero ya lo he recorrido muchas veces y cada día continuo declarándome aprendiz, iniciando nuevos caminos y guiando a otros por este sendero que te llevará del Caos a la Renovación.
¿Y quién es Mercedes Valencia Quintero?
Yo Soy hija de un obrero de pica y pala, de una Madre modista, hermana de 5 mujeres y 7 hombres, con una infancia de mucha escasez material, pero riquísima en valores. Cociné por primera vez para mis 12 hermanos a los siete años de edad. También desde esa edad tejía crochet con mi madre, hacíamos una colcha mensual, la vendíamos y con ello comprábamos un kilo de carne que duraba para los almuerzos de dos días, así ayudábamos con las necesidades del hogar. A los 9 años las ratas nos mordieron a mamá, a 3 hermanitos y a mi persona, fue una noche terrible. Recibí alimentos en la escuela Betania por parte del programa la alianza para el progreso de Jhon Kennedy; a los 12 años en un colegio privado de una comunidad religiosa en Manizales construyeron un aula en un potrero como obra de caridad para que pudiéramos estudiar el primer año de bachillerato 40 niñas pobres. Allí nos servían en platos de lata y comida descompuesta por el tiempo y el lugar de almacenamiento de esos granos, fue muy humillante pero el hambre duele y la jornada de estudio era de 7 de la mañana a 5 pm. Luego cuando aprendimos a tragarnos esa comida fea y maluca fuimos premiadas durante el resto del año, nos daban las sobras de las niñas ricas internas en aquel colegio…uuuaaahhh nunca olvido esas sobras de alimentos con los dientes marcados… Eran manjares ya que en nuestras casas no los teníamos.

A los 13 años ingresé al Liceo Santa María Micaela en el barrio Fátima de Manizales, también de monjas, allí continué mis estudios, a 65 cuadras de mi casa que caminaba feliz al sol y al agua porque tenía claro mi gran sueño que era ser Profesional.
Yo Soy hija de un obrero de pica y pala, de una Madre modista, hermana de 5 mujeres y 7 hombres, con una infancia de mucha escasez material, pero riquísima en valores.
Mercedes Valencia
De allí pasé al Liceo Femenino Isabel la Católica en el barrio San José de Manizales a terminar el bachillerato. Y estando en el último año mi Padre enfermó de un cáncer siendo hospitalizado desde el 2 de enero hasta el 10 de junio de 1971 que regresó a morir 14 días después en nuestro hogar
Fueron seis meses muy duros levantándome a las 4 a.m. para hacer desayuno y almuerzo para todos mis hermanos, iba al colegio hasta la 1:30 p. m., salía a terminar almuerzo, servir e ir a reemplazar a mi Madre en el hospital para que ella viniera a descansar un rato ya que esos seis meses ella estuvo todos los días trasnochando, dando fuerzas y apoyo a mi amado Padre.
Imaginen ustedes lo que fue mi infancia y adolescencia, hasta ese momento la única salida y diversión semanal que tenía era ir a Misa los domingos.
Gracias a Dios pasé las pruebas del estado (ICFES), entre a la Universidad de Caldas, allí lave platos en el restaurante durante dos años a cambio del almuerzo y luego trabaje en una guardería infantil que tenía la Universidad atendiendo y limpiando a los bebés. Tenía crédito del ICETEX, pero con ese dinerito les compraba a mis hermanos menores utensilios para estudiar, la ropita y ayudaba a mi mamá.
Este es un resumen de mi infancia y adolescencia, se imaginan cuanto he tenido que sanar en mi vida para hoy ser una Madre plena, una abuela feliz, una Emprendedora próspera, una Maestra convencida de que todo lo que sueñes lo logras, una Psicóloga que comprende que el único camino a la plenitud es el perdón, una Coach desafiante ante los retos de la vida pero lo más importante soy un Ser instrumento de Dios.
¿En algún momento has sentido que navegas en medio de tempestades que te llenan de temor, angustia, tristeza, desamor e incertidumbre?
¿Sientes que por la pandemia se han activado en ti con mayor frecuencia emociones de baja vibración?
En este camino de vida te ¿has enfrentado con obstáculos qué te han retrocedido o te han desviado de tus objetivos?
¿Crees que haya ataduras que han impedido que vivas en felicidad y armonía?
¿Consideras que experiencias vividas en la infancia han marcado tu vida para siempre y por ello no eres merecedor de grandes cosas y de prosperidad?
¿En cuál etapa de tu vida tu salud se ha afectado hasta llevarte a la angustia y el estrés?
¿Has deseado hacer grandes cosas pero hay algo que te impide moverte o lanzarte. Qué es lo que te hace dudar de tus capacidades?
Si tu respuesta es positiva a alguna de las anteriores preguntas, ten la certeza de que estás preparado para tu gran salto cuántico: Pasar del miedo a asumir riesgos, pasar de emociones que te descompensan y enferman a vibrar en el entusiasmo, el amor, la alegría, la paz y la salud, pasar de la procrastinación al cumplimiento de objetivos y metas, pasar de los Por qué a los para qué.
Un día se encontraron el sol, la luna y las estrellas y empezaron a hablar de ti. Cada uno desde su óptica tenía una percepción de lo que eras tú. El sol inició diciendo no sé qué le pasa yo todos los días salgo y le regalo mi luz pero no se da cuenta, le gusta vivir entre las sombras que el mismo ha creado y lo peor es que se siento seguro entre ellas y no se da cuenta que para las personas que más ama es oscuridad en medio del día.
La luna dice no sé cuándo perdió su romanticismo, sus detalles, su don de observación, me siento triste porque vive en la oscuridad de su habitación y muchos meses ni se da cuenta de cuando es luna llena o menguante, ignora el gran papel que jugamos en los mares, la tierra, los cultivos, el clima, etc.
Las estrellas dicen: Creo que de niño no le enseñaron a observar el infinito y tampoco sabe lo que representa soñar por ello hoy se deprime tan fácilmente.
